FIESTA DE LA CANDELÁRIA

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Ntra. Sra. de la Candelária (Sevilla)

El próximo día 2 de febrero se celebra la fiesta de la Candelaria, conviene hacer un poco de historia sobre la misma.

Se trata de una fiesta cristiana que conmemora la Presentación del Señor y la Purificación de María su madre.

Cumpliendo la ley de Moisés[1], a los cuarenta días de su nacimiento, Jesús fue presentado en el Templo, al mismo tiempo que su madre realizaba la ceremonia de su “purificación.” Esta fiesta ya se celebraba en Jerusalén antes del siglo IV.

Una vez determinada la fecha de la Natividad de Jesús, el 25 de diciembre, se fijó el día 2 de febrero (pasados los cuarenta días) para la Presentación del señor.

Así pues es una fiesta tanto del Señor como de la Virgen.

La Purificación de la Santísima Virgen es la fiesta instituida por la Iglesia en memoria del día en que Nuestra Señora fue al templo de Jerusalén para cumplir la ley de la purificación y presentar a su divino hijo Jesucristo.

La ley de la purificación era la ley de Moisés que obligaba a todas las mujeres a purificarse en el templo después del parto con la obligación de un sacrificio.

Como la Virgen era pobre, ofreció en el templo en su purificación el sacrificio de las madres pobres, que era un par de tórtolas o palominos.

Presentó a Jesucristo en el templo, porque por la ley antigua los padres tenían obligación de presentar a Dios sus primogénitos y de rescatarlos luego por cierta cantidad de dinero.

Dios había establecido la ley de la presentación de los primogénitos para que su pueblo recordase siempre que fue liberado de la servidumbre del Faraón cuando el Ángel exterminador mató a todos los primogénitos de los egipcios y salvó a los de los hebreos.

Cuando Jesucristo fue presentado en el templo fue reconocido como verdadero Mesías por un santo anciano llamado Simeón y por una santa viuda llamada Ana; Simeón le tomó en sus brazos, y dando gracias a Dios dijo el cántico “Nunc dimittis”[2], con que declaró que moría contento después de haber visto al Salvador; predijo, además, las contradicciones que había de padecer Jesucristo y las penas que habían de afligir a su santa Madre. La profetisa Ana, alababa y daba gracias al Señor de haber enviado el Salvador al mundo, y hablaba de ello a todos los que esperaban su venida.

Los padres y madres deberían el día de la Purificación, ofrecer sus hijos a Dios y pedirle la gracia de educarlos cristianamente.

El día de la Purificación se hace la procesión con candelas encendidas en la mano en memoria del viaje que hizo la Santísima Virgen con el Niño Jesús en los brazos, desde Belén al templo de Jerusalén y del júbilo que mostraron los santos Simeón y Ana al encontrarse con Él.

En la procesión que antiguamente se hacía el día de la Candelaria, se renovaba la fe en Jesucristo, y pedía nos ilumine con su gracia y nos haga dignos de ser admitidos un día en el templo de la gloria por intercesión de su Santísima Madre.

Su influencia ha trascendido hasta nuestros días, aunque de manera más lúdica que religiosa.

La celebración en muchos pueblos así como en Villacarrillo, se celebra o celebraba esa noche con el encendido de hogueras en los cruces de las calles, sacando los vecinos romaniza y muebles viejos para su combustión. Posteriormente y la hoguera reducida a ascuas, los chiquillos y menos chiquillos saltábamos la hoguera enfundada la cabeza con un pañuelo atados los cuatro picos del mismo para evitar “churrascarse” el pelo. Era una fiesta de convivencia y disfrute vecinal. ¡Que tiempos!.

En cuanto a la Purificación de la Virgen trascurridos cuarenta días desde el parto, tiene que ver hasta nuestros con la “cuarentena” de la mujer recién parida.

¿Quién no ha oído aquello de que después de un parto, hay que pasar la cuarentena… , antes de quedarse de nuevo embarazada?.

La presentación a los cuarenta días de su nacimiento de los primogénitos  en el templo, ya lo hizo la Reina Isabel II cuando acudió a la misa de parida en la iglesia de Atocha de Madrid el lunes 2 de febrero de 1852, cuando el cura Merino atentó contra su vida.

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[1] Ley de Moisés. Antiguo Testamento.

Levítico 12:1 Habló Jehová a Moisés, diciendo:

Levítico 12:2 Habla a los hijos de Israel y diles: La mujer cuando conciba y dé a luz varón, será inmunda siete días; conforme a los días de su menstruación.

Levítico 12:3 Y al octavo día se circuncidará al niño.

Levítico 12:4 Mas ella permanecerá treinta y tres días purificándose de su sangre; ninguna cosa santa tocará, ni vendrá al santuario, hasta cuando sean cumplidos los días de su purificación.

Levítico 12:5 Y si diere a luz hija, será inmunda dos semanas, conforme a su separación, y sesenta y seis días estará purificándose de su sangre.

Levítico 12:6 Cuando los días de su purificación fueren cumplidos, por hijo o por hija, traerá un cordero de un año para holocausto, y un palomino o una tórtola para expiación, a la puerta del tabernáculo de reunión, al sacerdote;

Holocausto y expiación: Estas ofrendas servían para la purificación ritual de la mujer, aseguraban el perdón por algún pecado, expresaban gratitud y renovaban su dedicación a Dios.

Levítico 12:7 y él los ofrecerá delante de Jehová, y hará expiación por ella, y será limpia del flujo de su sangre. Esta es la ley para la que diere a luz hijo o hija.

Levítico 12:8 Y si no tiene lo suficiente para un cordero, tomará entonces dos tórtolas o dos palominos, uno para holocausto y otro para expiación; y el sacerdote hará expiación por ella, y será limpia.

[2] El Nunc dimittis, también llamado El cántico de Simeón, es un cántico del Evangelio de Lucas, así llamado por sus primeras palabras traducidas al latín, que significan “Ahora dejas”.

Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz.

Porque mis ojos han visto a tu Salvador,

a quien has presentado ante todos los pueblos:

luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel.

 

Plaza de San Francisco o de La Tercia (Villacarrillo)

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Remodelación de la antigua plaza de la Tercia.

Me ha llamado la atención el nombre que se le ha dado a la antigua plaza de la Tercia o Tercias, que por cierto ha quedado muy bien después de su remodelación, felicidades a la corporación de D. Julián Gilaber.

Sólo hay que ponerle un “pero…”, ¿por qué se ha cambiado el nombre de La Tercia por el de Plaza de San Francisco?,  ¿en qué Pleno Municipal se acordó?;  y,  si se acordó, ¿Quién lo propuso?; supongo que sería alguien con ignorancia de la historia de su pueblo, y que por no molestarse eligió el nombre de San Francisco que es el nombre de la calle que tangencialmente discurre a lo largo de dicha plaza.

Lo llamativo del caso es que ningún miembro de la Corporación hiciera el menor alegato, olvidando que dicha plaza desde tiempo inmemorial se ha llamado “Plaza de la Tercia”, como así lo demuestra el plano  de 13 de abril de 1894 que acompaño.

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El nombre de Plaza de la Tercia o Tercias se debe a que en ella se ubicaba la casa donde se guardaban los tributos que  los cristianos hacían desde el principio del cristianismo a la Iglesia para su manutención, obras de fábrica y caridad; dichos tributos consistían en la décima parte de los productos de las tierras, pastos y bosques que trabajaban, esta décima es la que da el nombre de “diezmos”.

Sobre la antigüedad del diezmo, podemos ver que en España, ya San Isidoro (de Sevilla), escribió en el siglo VII en su comentario al Antiguo Testamento, hablando del sacerdocio, recuerda la obligatoriedad de entregar el diezmo (décima parte) de todo lo que produjera la tierra, con la obligación que con mas justicia tienen los cristianos regenerados por la nueva Ley evangélica de contribuir así al sacerdocio de la Iglesia.

Lo que confirma que la Iglesia reconocía la obligación de pagar el diezmo desde su establecimiento.

Es en el Concilio de Maguncia, a principios del siglo IX y por mandato del emperador Carlos Augusto, en que escriben lo siguiente

Amonestamos ó mandamos que se pague exactamente el diezmo de todo, porque así previno Dios que se diese; porque es de temer que a cualquiera que quita a Dios lo suyo, tal vez Dios por su pecado le prive de lo necesario”.

Este diezmo se dividía en tres partes o “tercias”, una para obras de fábrica (construcción de iglesias, catedrales, conventos, etc.), un segundo tercio para mantenimiento de la iglesia, cálices, vestimenta, aceite, alimentación de la clerecía, obras de caridad, etc. y un último tercio para la corona.

En el aspecto de obras de caridad, debo decir que nuestra casa-almacén de las tercias, conectaba por su parte trasera con el antiguo hospital de Nuestra Señora de la Concepción[1], enclavado en la calle San Lorenzo, hoy solar.

En un principio, el impuesto a la Corona, consistía en las dos novenas partes del diezmo eclesiástico correspondiente a la tercia de fábrica entre el conjunto de los ingresos de cada diócesis, este impuesto a la Corona, tuvo originalmente en el siglo XIII un carácter extraordinario, siendo el resultado de una concesión graciosa del Pontificado a favor de los reyes castellanos a fin de contribuir a los gastos con motivo de las campañas bélicas contra el islam. La transformación fundamental es que se convirtieron en un ingreso ordinario de la fiscalidad regia contra los criterios que originariamente dieron lugar a su aparición.

El Papa Inocencio VIII, el 15 de Marzo de 1487, a súplica de los reyes D. Fernando y  Doña Isabel, mediante una bula, les concedió las tercias de las iglesias perpetuamente y de la manera que las habían tenido sus antecesores; y Alejandro VI dio otras dos bulas a los mismos reyes, el año 1493 una, y la otra el año 1494, que contienen la misma concesión de las tercias a perpetuidad; de ahí procede el nombre de Tercias Reales.

Todo este sistema de contribución fue extinguido a lo largo e la primera mitad del siglo XVIII mediante la desamortización de Mendizabal (1790-1836) y Madoz (1855).

En el aspecto que nos ocupa, debo hacer la observación de que el desnivel que existía (hoy retranqueado tras la remodelación), era el andén para descarga de las mercancías del diezmo.

Todo pueblo, para disfrute de sus vecinos e interés turístico, hoy día se afana por recuperar espacios y nombres que en la antigüedad tuvieron una vital importancia.

Estos  son los motivos por los que reivindico que se recupere el nombre de Plaza o Plazuela de la Tercia o de las Tercias.

Saludos

[1] El hospital de Nuestra Señora de la Concepción situado al comienzo de la actual calle de San Lorenzo de Villacarrillo (junto a la plaza de la Tercia y regentado por hermanas Dominicas, se sabe que ya existía en 1483, a través del testamento de María López, mujer de Alfonso López que manda “le den al hospital desta villa para los pebres en que se albergan, una cama con ropa e una jerga de lienzo buena e tres cabeceras, la una viexa e las dos nuebas e dos sábanas e una manta”.

PUENTE SOBRE EL GUADALQUIVIR EN SANTO TOMÉ

 

Carta del Ayuntamiento de la villa de Iznatoraf al de Cazorla en que avisan haber dado licencia al Sr. Dia Sánchez de Quesada para que en el sitio de de Santo Tomé y rio Guadalquivir pueda tener un barco y copia de la misma enviada a las villas de Villanueva y Villa Carrillo.

Iznatoraf  a 22 de Diciembre de 1534

Gobierno de España. Ministerio de Educación, Cultura y Deporte Sección Nobleza del Archivo Histórico Nacional

 

Muy nobles Señores

Hoy día de la fecha de esta, habemos dado licencia para que el Señor Día Sánchez de Quesada pueda poner y tener un barco en el rio Guadalquivir a la par de Santo Tomé, donde mejor disposición oviere V. M. lo tengan por bien, pues es de hutilidad y provecho de los pobladores de la tierra; y pues esta no es para más, censamos nuestro Señor las muy nobles personas de V. M., es desehado desta villa de Hiznatoraf a 22 de diciembre de 1534 años.

Por mandato de los señores de Justicia y regimiento de esta villa la firmé Gonzalo García, escribano de número.

Comunicación de esta licencia a las villas de Villanueva y Villacarrillo

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A los muy nobles señores de los Concejos de Justicia y Regimiento de Villanueva y Villa Carrillo. Para que DÍa Sánchez de Quesada[1] tenga un barco en Santo Tomé.

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(1) Dia Sánchez de Quesada y Benavides, VIII señor de Gacíez, descendiente de Pedro Díaz Carrillo de Toledo, I Señor de Garcíez, hermano del Arzobispo de Toledo Gonzalo Diaz Palomeque, administrador del Adelantado de Cazorla y alcaide de la fortaleza de Quesada, fundador de Santo Tomé.

ACTOS CON MOTIVO DEL ATENTADO DE ISABEL II, SUFRIDO EL LUNES 2 DE FEBRERO DE 1852.

 

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Libro de actas de 1852.

El lunes 2 de febrero de 1852, mes y medio después de haber dado a luz a la infanta Isabel. La reina Isabel II,  se encontraba en el interior del Palacio Real, disponiéndose para acudir a la misa de parida en la Iglesia de Atocha de Madrid. Merino[1], tras haber asistido a misa en la iglesia de San Justo aquella misma mañana, consiguió entrar en el edificio sin ser detenido por la Guardia Real, amparado en sus ropas talares.

Cuando ambos se encontraron en una de las galerías del palacio a las 13:15, Merino extrajo de su sotana un estilete de hoja estrecha y calada,  y asestó a la reina una cuchillada en la parte anterior y superior provocandole una herida de unos 15 milímetros de anchura; el golpe fue amortiguado por el recamado de oro del traje y por las ballenas del corsé de la reina.

 

Con este motivo, el Ayuntamiento de Villacarrillo en el pleno del día 8 de febrero….”Habiendo llegado la noticia a este Ayuntamiento el día de hoy, del intento de asesinato contra la persona de S. M. la Reyna Isabel II (Q.D.G.) cuando se preparaba a presentar a la Virgen a la Princesa de Asturias, fruto de su vientre, acordaron los señores Concejales, se manifieste a S.M. en una reverente exposición, el profundo dolor que ha causado a este Ayuntamiento y vecindario tan horrendo crimen, cuyo hecho no tiene ejemplo en nuestros anales; y que la Corporación Municipal le pide al todo Poderoso por el pronto restablecimiento de la Reina de las Españas; asimismo acordaron que luego que se halle completamente restablecida, se cante un solemne Tedeum en acción de gracias al Omnipotente, que ha librado a esta Nación del llanto y amargura que le hubiera causado la pérdida de una Reyna tan apreciada de todos sus hijos. Así lo acordaron sus Concejales que firman y señalan como acostumbran de que yo el secretario certifico”.

Firmado: Manuel María Benavides de Benavides, Luis Marmol Bonet, Bernabé García de Zúñiga, Francisco de Mora Gallego, Juan Santafosta, Andrés Rodríguez Hervás, León Hervás Amador, Gíl Pérez Munuera y Juan Pulido Salido.

…A última hora de la celebración del Pleno municipal del día 15 de febrero de 1852, se recibió el Boletín extraordinario de la Provincia insertando la Real comunicación, por la que aparece que S.M. la Reyna continua muy bien, adelantando rápidamente de su convalescencia. El Ayuntamiento Pleno da las más profundas alegría y acordó se anuncie públicamente para satisfacción de sus habitantes.

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[1] Martín Merino y Gómez. (Arnedo, 1789 – Madrid 5 de febrero de 1852), llamado el cura Merino o el apóstata, fue un religioso español y activista liberal, más conocido por haber llevado a cabo un intento de regicidio contra la reina Isabel II en 1852, por el cual fue ejecutado.

 

 

 

EL CRISTO DE LA VERA-CRUZ Y LA ENCARNACIÓN (Villacarrillo finales del siglo XVII).

Cristo de la Vera-Cruz. foto archivo Ahisvi

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Ntª Srª de la Encarnación. Iglesia de San Benito (Sevilla)

A lo largo de la segunda mitad del siglo XVII, Europa sufrió una gran epidemia de peste motivada por la falta de alcantarillado e higiene.

Esta enfermedad transmitida a través de las pulgas de las ratas negras se manifestaba con fiebres altas, dolores musculares y articulares y en una segunda fase aparecían bubas o protuberancias en las ingles, axilas y el cuello, pues se trata de una infección de los ganglios linfáticos.

La peste se parece que se inició en Austria, se extendió rápidamente al resto de países, llegando a España a través de los puertos de levante.

En Villacarrillo se produjeron más de ciento cincuenta muertes y para ello,

... Llegó a ella el señor D. Francisco Sanz de Grana, Corregidor de la villa de Quesada, que tiene por misión de sus Majestades y señores de su realengo de castilla, para la epidemia de la peste y para poner guardas de a caballo y de a pié para impedir la entrada a la villa de cualquier infestado y que los gastos que se originen se repartan entre las villas de este adelantamiento y entre los repartimientos.

Y esta guardia de esta villa estará durante dos meses a razón de 1400 maravedíes por día que se emplacen en los caminos y entrada a la Villa; y  para los dichos gastos, pretende que se haga nuevo repartimiento  y hasta que se determine para el pago de dichos salarios. El que se paguen por esta villa ochocientos reales y con ellos cesar en lo demás que pudiera apremiar y respecto de que los señores están muy pobres a verdad, la villa adquiera deudas y se saque en esta forma y  que se ajuste cuentas  en el  repartimiento.

Dada la fama de “milagroso” que desde siglos venia teniendo el Stmo Cristo de la Vera Cruz, en junio de 1679, y con motivo de la epidemia de peste que asolaba a la población, el Cristo de la Vera-Cruz y Nuestra señora de la Encarnación salieron de la capilla de su Cofradía en solemne procesión por las calles de la Villa, para suplicar que cesara la terrible enfermedad y, se alojó en la iglesia parroquial de la Villa, que por su gran capacidad albergaría más fieles.

Con este motivo, su Cofradía había dejado de recibir peregrinos en la  capilla del convento y con ello dejaron de ingresar los muchos donativos que aquellos dejaban; a la vez que los recibía la Iglesia Parroquial.

Esta situación llegó al Cabildo el día 18 de febrero de 1680, y su desarrollo fue como sigue:

…Presentose en este Cabildo un monje mayordomo de la cofradía del Santo Cristo de la Vera-Cruz de esta Villa, a fin de solicitar del Alcalde que traídas a la Iglesia Parroquial para rogar por el achaque de la peste, las imágenes  del Sto Cristo de la Vera-Cruz y de Ntª Srª de la Encarnación allá por el mes de junio de este año pasado de 1679 y se hizo obligación de entregar las dichas imágenes a la dicha cofradía y por haber muchos días de peste que pueden ensombrecer a dicha cofradía, se entreguen las dichas imágenes y se lleven en procesión con toda pompa y ostentación al convento del Sto Cristo por la necesidad de reinar y serenar a los fieles le instamos al Cabildo; y de lo contrario, protestamos por los riesgos, daños y perjuicios que producen a esta Cofradía y lo tengan por testimonio = Y esta palabra que son las razones que contiene la dicha petición, se ordena lleven las imágenes del Sto Cristo y nuestra Señora  el domingo que viene 26 del reciente mes y para ese día se haga una fiesta a costa de los Propios de este Concejo en dicha Iglesia Parroquial, con toda pompa y solemnidad y a la tarde la procesión general y llevarlas al convento; y para que conste a la Parroquia, se nombra por comisario a D. Fernando Gutiérrez de San Martín, haciéndosele saber para que lo sepa, dándole cuenta de lo referido, y de lo que respondiere al presente escrito lo ponga por fé. = Y en ejecución de este decreto, D Fernando Gutiérrez de San Martín, asistido por el presente escribano, salió de este Cabildo y anduvo a la iglesia parroquial de esta villa y en la Puerta del Sol, llamó al licenciado Alfonso Gallego y a D. Francisco de la Cueva, curas de dicha Parroquia y les participó el decreto de la Villa y pedimento de la Cofradía; y respondieron que por parte de la parroquia no había impedimento de entrega de las imágenes; pero, había que proceder primero a licencia y mandamiento del Exmo Obispo; a lo que D. Fernando respondió de que el presente escrito que portaba decreta que se haga notoria la respuesta de los curas a la Cofradía y les entregó el decreto para que dieran cuenta de su testimónio donde pueda y donde convenga; y se lo enviaran al referido obispo de Jaén, haciéndole redacción de lo referido y procediendo de su mandato para su conocimiento y se lleven las imágenes del Sto Cristo y de Ntª Srª a su iglesia del convento para servirla la Villa. Así lo firman los señores Alcaldes.

D. Antonio de Castro Vega, Alcalde Mayor. D. Gonzalo Melchor de Lazcano y Vela, D. Antonio del Arco de la Torre, Alcaldes Ordinarios. D. Fernando Gutiérrez de San Martín y Miguel López de Carbonel, D. francisco Gutiérrez de San Martín y Luis Gallego Hevás Jurados. Secretario: D. Andrés Gallego Mármol.

 

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COMISARIOS DEL CORPUS DE VILLACARRILLO

 

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COMISARIOS DEL CORPUS

Los comisarios, eran las personas nombradas por el Concejo de la Villa, encargadas de organizar y pagar las fiestas del Corpus.

La devoción de Villacarrillo por la celebración del Corpus Christi, conocida antiguamente como “fiestas del Santísimo Sacramento”, según se cita en los libros capitulares del Archivo Histórico Municipal es de “tiempo inmemorial”.

Ya en 1364, en los Estatutos de la Catedral de Jaén, aparece una relación de fiestas y se nombra a la Torre de Mingo Priego relacionándola con la festividad del Corpus Christi.

Los primeros datos que se encuentran de esta festividad en el Archivo Histórico Municipal pertenecen a 1670 y siguientes, fecha del libro capitular más antiguo que se encuentra en el citado archivo.

Año 1670: Se acordó que se celebren las fiestas del Santísimo Sacramento y en ellas se gaste lo que fuere necesario en atención a que el Concejo está empeñado  en ello y nombró por comisarios a los señores Alcaldes Ordinarios  D. Juan Francisco Gutiérrez de Sanmartín y a D. Fernando de Almazán  y Vela.

Año 1671: Se nombraba y nombró por su Mayordomo  D. José de la Torre y que se acepte y que se cumpla con las obligaciones de su oficio tiene la villa de lo que de tiempo inmemorial se hace las fiestas del Corpus, por gobierno de estas villas se nombraron por comisarios de dichas fiestas para que hagan con todo lucimiento a los señores D. Lorenzo Marroquin de Figueras y D. Carlos Gallego de Velasco, alcaldes ordinarios y D. Marcos de Teruel y D. Fernando de Almazán Vela, para que se hagan unas fiestas y para ello, libraron con sus propios y caudal, doscientos ducados que son los mismos que su majestad por sus reales provisiones tiene dado facultad para que se gasten y, estos gastos han de correr por cuenta de los señores Alcaldes y para ello se  haga libranza en su mayordomo que los pague sin embargo y en concurso de acreedores y si no se gastase todo, se haga libranza en la cantidad que costase por memorial de sus mercedes.

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ORÍGENES DE LA PLAZA DE LA UMBRÍA COMO MERCADO DE ABASTOS DE VILLACARRILLO (Plaza de Juan XXIII)

 

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Mercado de abastos (años1950). archivo AHISVI

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Plaza de Juan XIII

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Libro capitular de 1852. Archivo Histórico Municipal

 

En Villacarrillo a 20 de abril de 1851, se acordó EN EL Concejo del Cabildo que, con objeto de dejar expeditas las plazas públicas de esta Villa y hermosear el ornato tan recomendado por las leyes, queda prohibida la venta de toda clase de comestibles  y vajillas en otro punto; habilitándose para mercado o plaza de ventas, la llamada de la Umbría inmediata a la Iglesia parroquial, puesto que consultada la voluntad del caballero Párroco, no se considera que perjudique en nada al Templo ni a los actos religiosos esta medida. Reuniendo a la vez la circunstancia de ser ésta sitio punto céntrico de esta población y para cuya causa ofrece comodidad al vecindario, al efecto mandaron dichos señores se deje libre dicha plaza ocupada hoy por algunos sitios con piedras de particulares y que los dueños de las casas de maderas que hoy existen en la plaza pública, las trasladen en el término de diez días a la nuevamente habilitada, colocándose contra la barbacana de la lonja de la Parroquia[1] y siguiendo el mismo orden. En  las demás que se construyan y soliciten interesados[2]. Así lo acordaron y firmaron los señores del Ayuntamiento, de que yo el Secretario certifico.

Firmado: García de Zúñiga, Rubiales, Rodríguez, García, Felgueras, Claverías, Hervás.

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[1] La lonja es un lugar de reunión de comerciantes, donde se compra, vende o intercambian mercancías a mayor escala, por el contrario, el término mercado, suele asociarse más a la venta al por menor entre comerciante y consumidor.

En el caso que nos ocupa debe de tratarse del rincón que existe en la parte derecha, donde cuando se construyó el mercado había una escalinata se situaba el vendedor de mantas, ¿recordáis los más viejos?.

[2] “En  las demás que se construyan y soliciten interesados”. Esta frase se refiere a los que trajeren  más materiales de los existentes en la plaza, deben solicitarlo al Ayuntamiento.