MONTAR “EL POYO”

Durante el siglo XIX se hicieron muy populares aquellos oradores que llegaban a un lugar público (normalmente una plaza o parque) y montaban una pequeña tribuna portátil, desde la que se hablaba a los presentes. Normalmente, eran consignas políticas que atacaban a otro partido y al ser públicas solía armarse algún que otro altercado entre los oyentes y/o el orador. La mencionada tribuna portátil era conocida popularmente como “poyo” (escrito con ‘i griega), sinónimo de “podio” y que ambas proceden del latín “pódium”. De ahí que se denominasen a las discusiones que se originaban como con la frase de “montar el poyo”, (es decir la tribuna), lo que ha dado lugar al significado de “montar el follon”   El vocablo “Poyo”, ha venido perdiendo con los años el significado que tenía en tiempos pretéritos, aunque se sigue utilizando hasta nuestros días. ¿Quién no ha dicho u oído alguna vez, “… te he dejado tal o cual cosa en el poyo de la cocina…, o en el poyo de la ventana…”, (refiriéndonos respectivamente a lo que hoy llamamos “encimera” de la cocina o “repisa” de la ventana, o cualquier pequeña superficie plana y ligeramente elevada). Todo esto viene a cuento, porque en nuestro pueblo a finales del siglo XVIII y principio del XIX, existía en el Ayuntamiento la figura ”del poyo”, como pude comprobar en una carta dirigida desde Madrid el día 22 de febrero de 1820 y firmada por D. Cristóbal Antonio de Ilarraza, Secretario de la Cámara del Rey Fernando VII, solicitando cuanto cobraban al año el Alcalde mayor y el Poyo. Contestando el Ayuntamiento de la Villa, a través de su escribano D. José de León García, que “la consignación fija que anualmente disfruta la “Vara” de Alcalde Mayor de esta Villa, Villanueva, Iznatoraf y Sorihuela, consiste en quinientos cincuenta ducados, pagaderos exclusivamente por el caudal de propios de esta expresada Villa; los quinientos por dotación concedida a virtud de orden Real y Supremo Consejo de Castilla; y los cincuenta por el mismo Tribunal, como Asesor del Ayuntamiento; y con respecto a los emolumentos del poyo, pueden regularse en un orden prudente, justo y con arreglo a Aranceles, en otros quinientos ducados anuales. Y es cuanto el Ayuntamiento puede informar en razón de lo solicitado”. Así lo acordaron y firmaron como acostumbran dichos señores de que doy fe. Saludos

Durante el siglo XIX se hicieron muy populares aquellos oradores que llegaban a un lugar público (normalmente una plaza o parque) y montaban una pequeña tribuna portátil, desde la que se hablaba a los presentes.

Normalmente, eran consignas políticas que atacaban a otro partido y al ser públicas solía armarse algún que otro altercado entre los oyentes y/o el orador.

La mencionada tribuna portátil era conocida popularmente como “poyo” (escrito con i griega), sinónimo de “podio” y que ambas proceden del latín “pódium”. De ahí que se denominasen a las discusiones que se originaban con la frase de “montar el poyo”, (es decir la tribuna).

El vocablo “Poyo”, ha venido perdiendo con los años el significado que tenía en tiempos pretéritos, aunque se sigue utilizando hasta nuestros días. ¿Quién no ha dicho u oído alguna vez, “… te he dejado tal o cual cosa en el poyo de la cocina…, o en el poyo de la ventana…”, (refiriéndonos respectivamente a lo que hoy llamamos “encimera” de la cocina o “repisa” de la ventana, o cualquier pequeña superficie plana y ligeramente elevada).

Todo esto viene a cuento, porque en nuestro pueblo a finales del siglo XVIII y principio del XIX, existía en el Ayuntamiento la figura ”del poyo”, como pude comprobar en una carta dirigida desde Madrid el día 22 de febrero de 1820 y firmada por D. Cristóbal Antonio de Ilarraza, Secretario de la Cámara del Rey Fernando VII, solicitando cuanto cobraban al año el Alcalde Mayor y cuanto el Poyo.

Contestando el Ayuntamiento de la Villa, a través de su escribano D. José de León García, que “la consignación fija que anualmente disfruta la “Vara” de Alcalde Mayor de esta Villa, Villanueva, Iznatoraf y Sorihuela, consiste en quinientos cincuenta ducados, pagaderos exclusivamente por el caudal de propios de esta expresada Villa; los quinientos por dotación concedida a virtud de orden Real y Supremo Consejo de Castilla; y los cincuenta por el mismo Tribunal, en concepto de Asesor del Ayuntamiento; y con respecto a los emolumentos del Poyo, pueden regularse en un orden prudente con arreglo a Aranceles, en otros quinientos ducados anuales. Y es cuanto el Ayuntamiento puede informar en razón de lo solicitado”. Así lo acordaron y firmaron como acostumbran dichos señores de que doy fe.

Saludos

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VILLACARRILLO: ORDEN DE TRASLADO DE PRESOS A JAÉN (Fusilados en el “tren de la muerte”).

ORDEN DE TRASLADO DE PRESOS A JAEN-1 ORDEN DE TRASLADO DE PRESOS A JAEN-2

Os presento un documento “inédito”:  La orden de traslado de los presos desde la cárcel de Villacarrillo a Jaén el día 28 de julio de 1936, y que el día 12 de agosto fueron asesinados en Villaverde, en el llamado “Tren de la Muerte”.

La publicación de este documento, no tiene ningún fin político, ni ánimo de levantar polémica alguna; se trata simple y llanamente de dar a conocer algunos pasajes de la historia de nuestro pueblo. Pido perdón a quienes pueda molestar.

Saludos.

ARREGLO DE LOS POZOS Y FUENTES PARA LA FERIA DE 1817 Y COBRO POR OCUPACIÓN DE SUELO

                                                                            fuente de la Losafuente la Minga


Fuente de la losa                                     Fuente de la minga

En la Villa de Villacarrillo a once días del mes de agosto de mil ochocientos diecisiete años, los señores del concejo de Justicia y Regimiento de ella que abajo firmaran y señalaran como es costumbre, estando juntos en las Salas Consistoriales de su Ayuntamiento, con asistencia de ambos Síndicos, entre otros asuntos se trató el siguiente: Que aproximándose el tiempo de la feria  que en esta Villa se celebra en los días catorce, quince, diez y seis y diez y siete del próximo mes, y hallándose  todos los pilares y aguaderos en el estado más escaso por la falta de agua que en general se experimenta, y también por la mala disposición en que se hallan, con lo cual se produce el grave inconveniente de tener que padecer los ganados concurrentes  de la mayor necesidad de agua, y en el compromiso de no aparecer fondos que puedan responder a los gastos que se estiman precisos por no haberse resuelto la Superintendencia General de Rentas que en esta razón se haya hecha, acordaron que por el Señor Alcalde D. Francisco Silvestre Cerdán a quien todo el Ayuntamiento cede sus facultades, el que se proceda inmediatamente y sin perder un minuto, a la reparación de los pilares y aguaderos, en aquellos términos que sean más conformes al sentido común, procediendo a la reparación en el orden siguiente;

1º.- El Pilar de la Carnicería y de la Alameda.

2º.- El de la Losa y la Minga.

3º.- El pozo de la Plazuela del Carbonel, cuyos gastos se harán mediante los repartimientos entre los vecinos de aquellas inmediaciones, a proporción del consumo que a cada uno se le regule por las caballerías y demás gasto de sus respectivas casas.

4º.-  Que se reparen y aclaren en cuanto sea posible los pozos que se denominan Fuente de Mundo, Junco y Pozo de los Muleteros.

5º.- Que en los días de feria se ponga en cada uno de estos aguaderos un vecino pagado por la Justicia, que tenga la obligación de sacar el agua y cuidar de los gamellones (pilones de madera),  que se pedirán prestados a los vecinos , previniéndoles que por este trabajo no deberán exigir cosa alguna, bajo el más serio apercibimiento, para que de  este modo se fomente la concurrencia a beneficio de este pueblo y sus inmediaciones.

6º.- Que con esta misma idea se publique inmediatamente a voz de pregonero, que ninguna persona bajo la multa de cuatro ducados de rigurosa exacción, ni lave ropas ni saque agua para otros usos que para el de las personas y animales.

7º.- Que se prohíba absolutamente desde el día primero de septiembre hasta la víspera de la feria la extracción de agua del Pozo del Arenal como mas inmediato para el surtido de ella.

8º.- Que se publique también sin perder tiempo que ningún vecino pegue fuego bajo ningún pretexto bajo la multa de ocho ducados, sin perjuicio de otras providencias hasta que pase dicha feria.

9º.- Que asimismo en la víspera y primera mañana de dicha feria se reproduzcan los bandos de buen gobierno, y se cele y vigile sobre el orden y tranquilidad pública para evitar toda clase de desordenes que serán castigados con el mayor rigor.

10.- Que para el sentido de estos gastos interinos, la resolución de la Real Dirección, se le exija a cada tendero la contribución siguiente: A los que ocuparen portales se les exigirá treinta reales de la cantidad en que se hallan concertados con los dueños de las casas a quienes se los rebajaran al tiempo de bonificar el pago, y de este modo serán aquellos y no estos quienes paguen dicho impuesto; A los que estuviesen en las calles se les exigirá según el valor de sus tiendas la cantidad de veinte, quince y ocho reales.

11º.- El Sr. Juez Comisionado en la ejecución del presente acuerdo se valdrá para ello de los regidores a quienes toca precisamente este auxilio.

12º.- Y últimamente por el señor Juez de la Comisión, se presentará una nota exacta y detallada de todos los gastos y productos cuyo abono y su alcance o entrega por existencia se rendirá al Presidente que responderá de ello.

Saludos.

AUTO DE BUEN GOBIERNO (VILLACARRILLO 1836)

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AUTO DE BUEN GOBIERNO, AÑO DE 1836

En la villa de Villacarrillo a primero de febrero de mil ochocientos treinta y seis años, los señores que componen el Ayuntamiento de ella, ante mí su secretario, dijeron: Que para corregir si es posible en un todo la relajación de costumbres que en la parte gubernativa en la que precisamente debían acordar y acordaron el auto de buen gobierno, comprensivo a los siguientes artículos:

1º.- Que cuando salga por las calles el Santísimo Sacramento, le acompañasen hasta la Iglesia todos  vecinos que puedan, y los que no, se postren de rodillas, sin reparar en que haya polvo o lodo, permaneciendo en esta suerte, hasta tanto le pierdan de vista, bajo la pena de ocho reales el que a esto contraviniere.

2º.- Que nadie blasfeme, su frase por el nombre de Dios, ni su Santísima Madre ni profiera palabras indecentes ni obscenas ni ejecute acciones que causen escándalo, bajo pena antes dicha.

3º.- Que bajo la multa de diez maravedíes, nadie siendo de noche, se pare o detenga en las calles o esquinas, ni lleve consigo palo grande, ni aún, armas de las permitidas como está autorizado por la Ley, o al menos que sea persona decente, de notoria buena conducta, de conocido arraigo, y por sitios que no induzcan a sospecha.

4º.- Que los taberneros y/o cosecheros de vinos y licores, no permitan a los moradores de esta villa, se detengan a beber en sus casas, prohibiendo absolutamente en las de aquellos, toda reunión y clase de juego bajo la multa de seis maravedís  por primera vez, doce por la segunda, y así sucesivamente.

5º.- Que no se compre ropas, alhajas, ni otra cosa alguna a los hijos de familias, criados, o personas sospechosas, antes bien, se de aviso de ello inmediatamente a las legítimas autoridades, so pena de ser tratados los compradores de robos y hurtos, por su encubrimiento o complicidad.

6º.- Que nadie dispare arma de fuego, ni como fiesta en el poblado, bajo las penas impuestas por las Leyes, y la de seis maravedís por la primera vez.

7º.- Que cuando las Iglesias estuvieren abiertas para celebrar los divinos oficios, u otros actos religiosos, se reúnan los hombres en sus pórticos causando notable deterioro, ni entren en ellas con palos o fustas ni en calzoncillos blancos u otro traje indecente, ni tampoco se recuesten en los altares o pongan sobre ellos sus monteras y sombreros, so pena de un ducado por cada vez que contraviniere a cualquiera de las expresadas.

8º.- Que nadie lave ropas de vestir, trapos, ni otra cosa alguna, en los pilares de las fuentes existentes en esta villa y sus inmediaciones, como no sea en los ya destinados para ello; ni tampoco arrojen inmundicias en los mismos, o cosa que pueda enturbiar el agua, so pena de dos ducados por la primera vez y doble por la segunda.

9º.- Que nadie de a pié ni a caballo, y menos en caballerías o cualquier otro ganado, transite por veredas que indebidamente se hayan hecho o hiciesen en fincas sembradas de viñas ni olivares no sujetas a tal servidumbre; so pena de seis maravedís por persona, otros seis por cada res y doble reincidiendo.

10º.- Que en el campo, nadie deje sueltas las caballerías, sino que las tengan maniatadas, para evitar que causen daño a posesión ajena poniéndolas en caso de sacarlas de las de su propiedad, en praderas o arroyos, donde en manera alguna puedan pacer con agravio, bajo la pena de pagarlo, y además ocho maravedís de multa por cada cabeza de ganado. Que ninguna persona traiga de las viñas ni olivares, leñas, estacas ni romaniza alguna, bajo la multa de diez maravedís, no siendo esta medida extensiva a los tenedores o arrendatarios de dichas fincas, siempre que lo verifiquen en las de su propiedad e incluyendo, ni a los que las traigan con licencia de estos.

12º.- Que todo padre de familia, cuide de tener a sus hijos invertidos de vida y respectivamente según sus clases, para que no hallen ni encuentren como por notoriedad consta jugando siempre por las calles y plaza pública, siendo responsables a la multa de doce maravedís, si en esta o en aquellas para alguno con aquel objeto, pues a los que comúnmente vayan en el entretenimiento, no se les oye otra cosa más, que mal hablar y maldecir, insultando la religión y las costumbres.

13º.- Que a ningún vecino le es permitido bajo la multa de tres ducados, tener cerdos por las calles ni plazuelas de la población, bien sueltos, bien en estaca, a excepción de los de la vez y demás que estén a guarda, en las zonas que deban salir y entrar en ella.

14º.- También se le priva a todo vecino bajo la multa de diez reales y daños que puedan ocasionar, tener bestias sueltas en las eras, y si con traba y atados a una estaca, que precisamente ha de hincarse en los cantones de aquellas donde aunque se forme hoyo, no hagan tierras, ni sea perjudicial para  la trilla y limpieza de miéses.

19º.- Ningún jornalero ni artesano que presuntamente viva de su trabajo personal, a excepción de las de costumbre para buscar el jornal y días de fiesta, se le permite estar parado en la plaza pública y puertas de las posadas, bajo multa de once maravedíes por la primera vez, doble por la segunda y si más contraviniese desobedecer las providencias gubernativas, se le formará causa por vago.

16º.- Todas las reses mayores o menores y cerdos, cuyas carnes hayan de venderse el común de vecinos, sus matadores han de presentarse al Diputado de su cuartel, al reconocimiento de aquellas, bien su calidad y adquisición; los que faltaren a esta disposición, perderán la carne que les encuentre y el importe de la vendida.

16º.- Los que vendieren frutas, pescados dañados, cualquiera otros mal sanos, perderán los que así tuvieren, y pagaran además diez reales de multa.

17º.- Los vecinos que tengan o hayan de formar estercoleros, lo han de verificar precisamente al menos doscientos pasos de la población, bajo multa de veinte reales, en preciso término de veinte días.

18º.- Se prohíbe absolutamente a todo vecino bajo la multa de ocho reales y daños que cause, el arrojar aguas por las ventanas que sean de fregado, lavaderos o remojos de comestibles.

19º.- Los que destruyan o maltraten las fuentes públicas, sus pilares, alamedas, y cualquiera otra obra de utilidad común, serán responsables a su reparación, y si no tuviere bienes, se le impondrá la pena personal que según su causa merezca a la Autoridad.

20º.- Como   que ningún vecino se halle autorizado para perturbar a otro, ni a la tranquilidad, los que intentaren músicas u otras diversiones por las calles o casas que pasasen de las once de la noche, pedirán permiso para hacerlo a la autoridad, que se la dará, siempre que nadie incomode, guardando el mejor orden, bajo cuyas condiciones el que obrare en contrario, pagará personal o mancomunadamente la multa de treinta reales.

21º.- Todo vecino está obligado bajo la multa de quince reales a auxiliar a la autoridad, o si otro convecino en un caso de incendio, inundación, agresión de persona u otra calamidad e infortunio, siempre que la acción no represente manifiesto peligro de su vida.

22º.- Que como para la conservación de la salud pública, uno de los más conocidos y ventajosos preservativos es la limpieza y esmerado aseo de la población, en logro de tan apreciable objeto, recomendado enérgicamente por las Leyes de policía, el Ayuntamiento ha determinado dividir la villa, en cuarteles o barrios. Al cuidado cada uno de estos, estrá un regidor de la municipalidad de la municipalidad, quienes respectivamente cuidaran en su barrio de todo lo concerniente a dicho barrio, sin perjuicio de que generalmente lo hagan en todos, imponiendo que cada vecino que falte a la faena que le encargue el Regidor, la pena que merezca para su corrección y a la mayor inteligencia del vecindario.

Se hace la subdivisión en el modo y forma siguiente;

Calle San Lorenzo y Tercia                     El Regidor D. Manuel Bueno.

Calle del Pozuelo                                    El Regidor D. Manuel Bueno.

Calle de las Minas                                                                         “

Calle Antón Pérez                                                                        “

Callejón de Pulido                                                                        “

Calle Albaicín                                              El Regidor D. Juan Raspado

Calle Estanco Viejo                                     El Regidor D. Juan Raspado

Calle Úbeda y Alameda                               El Regidor D. Juan Raspado

Calle de las Monjas                                     El Regidor D. Juan Raspado

Calle de Carnicería hasta el pilar                El Regidor D. Juan Raspado

Calle Mayor                                    El Regidor D. Pascual Martínez Fernández

Calle Alta y Toledillo                        El Regidor D. Pascual Martínez Fernández

Calle Barandas                               El Regidor D. Pascual Martínez Fernández

Callejón de Buendía                        El Regidor D. Pascual Martínez Fernández

Calle del Carmen                            El Regidor D. Pascual Martínez Fernández

Mitad de la calle Carnicería           El Regidor D. Francisco Silvestre Cerdán

Calle Cardenal y Perales              El Regidor D. Francisco Silvestre Cerdán

Calle del Santo Cristo                   El Regidor D. Francisco Silvestre Cerdán

Calle Mayor                                    El regidor D. Francisco Bueno

Plaza                                              El regidor D. Francisco Bueno

Calle del Arco                                 El regidor D. Francisco Bueno

Ruedos de Iglesia                          El regidor D. Francisco Bueno

23º.- Será cargo de los señores Regidores de cuartel, dar noticia al Alcalde de los vecinos que estén acostumbrados a causar escándalo, o cualquier otro modo de vivir que merezca corrección y por cuanto, los guardias del campo, no pueden custodiarlo con la debida exactitud a causa de su gran extensión, se habilita a todo vecino mayor de catorce años, para que viendo causar daño en el campo, denuncie previa debida justificación, y caso de ser cierto, se le recompensará con la tercera parte de la pena económica en que hubiese incurrido el denunciado.

Y para que sea conocido por todos los vecinos, que se ponga en tabla por ocho días en las puertas de las salas Consistoriales, para que se pueda leer con toda comodidad, y lo firmaron dichos señores. Doy Fe.

Juan Ordoñez, Francisco de la Torre Cerdán, Pascual Martínez Fernández, José Gallego y Rodríguez, Francisco San Martín, Manuél Bueno, Juan Raspado.

Saludos.