CALLE DE MILLÁN ASTRAY O CALLE DE LA INTELIGENCIA. (Astray versus Unamuno)

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Foto: Wikipedia                             Foto: Portal de la Legión Española

Ahora que está en boca de todos y en especial de los madrileños el debate sobre el cambio de nombre de la calle dedicada al que fue fundador de la legión, el general mutilado Millán Astray por el de CALLE DE INTELIGENCIA, me viene a la memoria el pasaje de la historia ocurrido el 12 de octubre de 1936 en la Universidad de Salamanca, entre su rector, D. Miguel de Unamuno y el citado general;  pasaje que relata el escritor Hugh Thomas en su libro “La guerra civil española” y editado por Ruedo Ibérico.

El 12 de octubre, con motivo del “Día de la Raza”, se celebró en una gran ceremonia en el Paraninfo de la Universidad de Salamanca. Estaba presente el obispo de Salamanca, Dr. Plá y Daniel, el Gobernador Civil. Asistía la señora de Franco. Y también el general Millán Astray. En la presidencia estaba Unamuno, rector de la Universidad. Después de las formalidades iniciales, Millán Astray atacó violentamente a Cataluña y a las provincias vascas, describiéndolas como  <<cánceres en el cuerpo de la nación. El fascismo, que es el sanador de España, sabrá como exterminarlas, cortando en carne viva, como un decidido cirujano libre de falsos sentimentalismos>>. Desde el fondo del paraninfo, una voz gritó el lema de Millán Astray: “¡Viva la muerte!”, a lo que el general dio a continuación los habituales gritos excitadores del pueblo; “¡ESPAÑA!”, gritó. Automáticamente, cierto número de personas contestaron;  “¡UNA!”.” ESPAÑA!”, volvió a gritar el general. “ ¡GRANDE!,” replicó el auditorio, todavía remiso. Y al grito final de “¡ESPAÑA!” de Millán Astray, contestaron sus seguidores “¡LIBRE!”. Algunos falangistas, con sus camisas azules, saludaron con el saludo fascista al  inevitable retrato sepia de Franco que colgaba de la pared sobre la silla presidencial. Todos los ojos estaban fijos en Unamuno, que se levantó y dijo: “Estáis esperando mis palabras. Me conocéis bien, y sabéis que soy incapaz de permanecer en silencio.  A veces, quedarse callado equivale a mentir. Porque el silencio puede ser interpretado como aquiescencia. Quiero hacer algunos comentarios al discurso – por llamarlo de algún modo – del general Millán Astray que se encuentra entre nosotros. Dejaré de lado la ofensa personal que supone su repentina explosión contra vascos y catalanes. Yo mismo, como sabéis, nací en Bilbao. El obispo lo quiera o no lo quiera, es catalán, nacido en Barcelona. Se detuvo. En la sala se había extendido un temeroso silencio. Jamás se había pronunciado discurso similar en la España nacionalista. ¿Qué iría a decir a continuación el Rector?; “Pero – continuó Unamuno- acabo de oir el necrófilo e insensato grito, “Viva la muerte”. Y yo, que he pasado mi vida componiendo paradojas que excitaban la ira de algunos que no las comprendían, he de deciros, como experto en la materia, que esta ridícula paradoja me parece repelente. El general Millán Astray es un inválido. No es preciso que digamos esto con un tono más bajo. Es un inválido de guerra. También lo fue Cervantes. Pero desgraciadamente en España hay actualmente en España demasiados mutilados. Y, si Dios no nos ayuda, pronto habrá muchísimos más. Me atormenta el pensar que el general Millán Astray pudiera dictar las normas de la psicología de la masa. Un mutilado que carezca de la grandeza espiritual de Cervantes, es de esperar que encuentre un terrible alivio viendo cómo se multiplican los mutilados a su alrededor”. En este momento, Millán Astray no se pudo contener por más tiempo, y gritó: ¡ABAJO LA INTELIGENCIA! ¡VIVA LA MUERTE!,  clamoreado por los felangistas. Pero Unamuno continuó:  “Este es el templo de la inteligencia. Y yo soy su sumo sacerdote. Estáis profanando su sagrado recinto. Venceréis porque tenéis sobrada fuerza bruta. Pero no convenceréis. Para convencer hay que persuadir.  Y para persuadir necesitáis algo que os falta: razón y derecho en la lucha. Me parece inútil el pediros que penséis en España. He dicho”. Siguió una larga pausa. Luego, con un valiente gesto, el catedrático de derecho canónigo y obispo salió a un lado de Unamuno, y la señora de Franco al otro. Pero esta fue la última clase de Unamuno. En adelante, el rector permaneció arrestado en su domicilio. Unamuno moría con el corazón roto de pena el último día de 1936.

El plato está servido, CALLE DE MILLÁN ASTRAY O CALLE DE LA INTELIGENCIA. Ahí  queda.

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PROPUESTA DE ACTOS CON MOTIVO DE LA MAYORIA DE EDAD DE LA REINA ISABEL II EN VILLACARRILLO

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Libro capitular 1834. Archivo Histórico de Villacarrillo

INSTANCIA AL AYUNTAMIENTO:

A Sus Señorías el Presidente y Vocales del Ilustre Ayuntamiento de esta Villa.

Francisco de Paula Bueno, vecino de esta Villa y voluntario de la Milicia Urbana de Infantería[1] de ella, a Vuestras Señorías respetuosamente expone: Que cuando en casi  todos los pueblos limítrofes  se han esmerado para celebrar el plausible día del cumpleaños de la Reina Señora Dª Isabel Segunda, Villacarrillo o mejor dicho, los voluntarios por quienes el que habla es comisionado, que componen la Sección de Infantería, responderían mal al patriotismo que les asiste si no tratasen de llenar tan sagrada a deber, si no sobresaliendo a los pueblos vecinos, al menos ponerse al igual imitándoles.

Bajo este concepto y tenida una cantidad que podrá ocurrir a los gastos de una corrida de novillos con un toro de muerte, de varias personas que se han prestado con tan interesante objeto, Sus Señorías, si lo tienen por conveniente, podrán dar el permiso correspondiente oídas las razones siguientes: Primera; los individuos interesados pondrán al corriente la Plaza, siempre que por la Corporación Municipal les designe las casas donde han  de concurrir a extraer la madera, respondiendo a aquellos a cualquier extravío de esta, y Segunda, los mismos individuos, formaran un tendido, que el producto se invierta para el socorro de los presos de la Real Cárcel, pero para esto, después de facilitar madera, el Ayuntamiento prohibirá que otra persona alguna forme Barraca ni Andamio con el fin de que suba todo lo posible la cantidad destinada al socorro.

No teniendo la Corporación Municipal otro cargo que el de facilitar madera para cerco de la plaza, no se hace difícil lo intentado y especialmente cuando nada se encuentra imposible al tratar de su obsequio a favor de una adorada Reyna y de distraer al pueblo, por todo lo cual, a Sus Señorías Suplica se sirvan disertar en los términos que juzguen más convenientes.

Villacarrillo y octubre de 15 de 1834.

Firmado, Francisco de Paula Bueno.

CONTESTACIÓN

En la Villa de Villacarrillo a diez y siete  días del mes de octubre de mil ochocientos treinta y cuatro, hallándose reunidos en estas Salas Consistoriales los señores que componen Justicia y Ayuntamiento, con asistencia de mí el secretario, se inteligenciaron de la solicitud precedente, quienes en su consecuencia acordaron una conformidad: Que aceptamos los sentimientos patrióticos que animan a este interesado, los que se hallan identificados con los de esta Corporación; la misma que sin embargo de ser con el plausible motivo que refiere, como indica no hallarse con facultades para acceder a las diferentes particularidades que comprende dicha instancia; por lo cual determina que se dirija al señor presidente de esta Corporación que ejerce la Real Jurisdicción de esta Villa, que no es cabeza de partido[2],  si a otra autoridad que tenga por conveniente. Así lo acordaron, firman y señalan como respectivamente acostumbran, de que doy fe.- Luis Barrionuevo, Ildefonso Mármol  Moreno, José de Regil, Juan Magaña, Juan Salido, Juan Mora, Francisco Marín Molina. Secretario: Manuel Gallego Rodríguez.

No publicado.

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[1] Las Milicias Urbanas de Infantería, surgen tras el práctico aniquilamiento del ejército español durante la invasión napoleónica y en especial durante la primera guerra carlista. Se trata de una milicia local de voluntarios sin sueldo ni tiempo de permanencia.

[2] El Partido Judicial de Villacarrillo se creó este mismo año de 1834, mediante un Decreto aprobado el 21 de abril en que se subdividieron las provincias. Las motivaciones del decreto entre otras, fue el empleo de los partidos como circunscripción electoral en las elecciones a Cortes Generales del reino, además de facilitar una administración más rápida.

Aunque el decreto tiene fecha anterior al escrito que antecede, la puesta en marcha del Partido Judicial de Villacarrillo fue posterior.

 

“EL ENCUENTRO DE LOS ISIMOS”

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Stmo Cristo de la Vera Cruz (foto archivo Ahisvi)

Hace unos años, la Ilustre Corporación Municipal de entonces, tuvo la iniciativa de nombrar Alcalde Honorario a nuestro Stmo. Cristo de la Vera Cruz, patrón de la ciudad, y una vez nombrado, y para hacer entrega de la “Varilla de Mando”, (propiedad del que fue Alcalde D. Leopoldo Rubiales Mora), a ritmo de bombo y platillo, fue trasladado (sin citación previa, ni por escrito, ni derecho a réplica), al Exmo Ayuntamiento donde fue recibido por el Excelentísimo Señor Alcalde de la Ciudad. Lo que se llego a llamar “EL ENCUENTRO DE LOS ISIMOS”.

No sé que le pasaría por la cabeza al Excelentísimo Señor Alcalde cuando se tuvieron ambos  frente a frente, imagino, que el primero pensaría para sus adentros ”ahora somos iguales”, el otro, con la modestia propia de él, pensaría; “por qué  me rebajas a esto”, “por qué me utilizáis, yo no vine a este mundo para ser Alcalde de nadie, y menos honorario”, “mi mundo no es de este mundo, ¡que no os enteráis!”.

Allí acudieron algunas personas, unas devotas, otras palmeras y otras curiosas y sorprendidas del acto.

Una imagen religiosa y más al Patrón de todos los villacarrillenses, no puede ser objeto de manipulación por parte de nadie y menos de los gobernantes.

La España católica que impuso el dictador Francisco Franco por decreto “La religión católica, apostólica, romana sigue siendo la única de la Nación española y gozará de los derechos y de las prerrogativas que le corresponden en conformidad con la “Ley Divina” y el Derecho Canónigo”, fue derogada oficialmente en 1978 por el artículo 16 de la Constitución: “Se garantiza la libertad de religiosa y de culto. Ninguna confesión tendré carácter estatal”. Monseñor Yanes, obispo de Zaragoza, logró incluir en la Constitución el párrafo, “cooperación del Estado con la Iglesia”; distinto a “intromisión.”

Por tanto, utilizar al Patrón para fines de promoción personal o partidista no es democrático y menos, ético

Uno de los Mandamientos de la Ley de Dios nos dice .NO USARÁS EL NOMBRE DE DIOS EN VANO…

La utilización de los símbolos por el gobernante, trae consigo que el opositor cuando llegue al gobierno, pague con contraria moneda.

Con los sentimientos religiosos así como con el pan, no se juega.

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LA BARCA DE MOGÓN

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Foto archivo AHISVI.

 

Villacarrillo a veinte y siete de Diciembre de 1874

Seguidamente se dio cuenta de una comunicación del señor Gobernador Civil de la Provincia, de fecha 31 de octubre último, que se ha recibido en esta Alcaldía en el día de ayer, para que se informe por este Ayuntamiento sobre los particulares que comprende la instancia que a la misma acompaña, presentadas a dicho Gobierno por Francisco Crespo, natural de Villanueva del Arzobispo y vecino de esta población, pidiendo autorización para fletar una barca de maroma sobre el río Guadalquivir entre los vados de Don Pedro y la Alcantarilla, con objeto de que  tengan que meter en el artefacto harinas de su propiedad situado en la margen  del expresado río, no tengan que dar un rodeo grande y además, dar paso a la gente que habita en Mogón  y en la Sierra a la otra orilla del río, bajo el tipo de seis céntimos de peseta.

Enterado el Ayuntamiento, acordó informar que el establecimiento de la expresada barca es de utilidad tanto al solicitante como a los vecinos que habitan en Mogón y en la Sierra, ni que en nada  perjudican los intereses de este término municipal, puesto que en los vados de D. Pedro y la Alcantarilla en que ha de colocarse aquella, no existen propiedades particulares en las orillas de dicho río.

Que con certificado de este particular, que se expida por el Secretario a continuación de la expresada instancia, se devuelva al señor Gobernador para los efectos que procedan.

El Alcalde: D. Juan Corencia y Uribe                                    El Secretario Joaquin Gallego Salas.

Salu2.